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Cuando por fin decides cambiar tus ventanas o realizar algún cerramiento en tu hogar, hay muchos factores importantes a tener en cuenta. Algunos de ellos son el clima y las temperaturas de la zona en la que vives, la seguridad de tu hogar, la humedad, y muchos otros. ¿Pero por qué son importantes?

Porque de ellos dependerá el tipo de aislamiento térmico y acústico de tu ventana o puerta, el tipo de cristal, etc. Aunque si hay una pregunta que gana a todas las demás, sin duda es: ¿es mejor una ventana de PVC o de aluminio?

PVC y aluminio: ¿cuál es mejor?

Nos gustaría poder darte una respuesta inmediata y decirte que uno es 100 veces mejor que el otro. Sería todo mucho más fácil para todos, pero no sería la verdad. Porque mientras un material tiene sus beneficios y sus contras, lo mismo pasa con el otro. Y tu elección debe depender de la necesidad que tengas.

Por eso queremos ofrecerte una detallada guía que al menos pueda ayudarte a entender las propiedades de cada material, así como los usos recomendados por expertos instaladores como los nuestros.

Y por supuesto, si sigues teniendo alguna pregunta, no dudes en contactarnos para que podamos ayudarte y asesorarte en lo que necesites.

¿Qué características diferencian al PVC del aluminio?

El PVC es un material conocido por su alta resistencia térmica y acústica. De hecho, se dice que es hasta 1.100 veces más resistente a los cambios meteorológicos que el aluminio. Se trata de un material prácticamente ignífugo, es decir, que además de su alta resistencia al calor también es resistente al fuego.

Por otro lado, el principal beneficio del aluminio es su bajo impacto negativo de cara al medioambiente, ya que es 100% reciclable y más del 80% del aluminio que se utiliza a día de hoy es reciclado. Además, cada vez hay más opciones de personalización a nivel estético para el aluminio y la mayoría de pinturas son ecológicas y 0% contaminantes.

Podemos entender mejor cuáles son las diferencias entre PVC y aluminio al compararlos entre sí, sólo así sabremos cuál es la mejor opción en cada caso. Vamos a comparar sus pros y contras en cuanto a aislamiento térmico y acústico, impacto medioambiental y seguridad.

Aislamiento térmico

Como ya te hemos adelantado más arriba, el PVC es mucho más resistente al calor que el aluminio. El aluminio es un metal y eso implica que es un excelente conductor del frío y también del calor. Esto implica que, en un cerramiento de aluminio, es necesario instalar un perfil de material aislante entre la capa exterior del aluminio y la interior, que permite romper esta conductividad térmica del metal. Esto es lo que se conoce como rotura del puente térmico.

El PVC, en cambio, es un material no conductor por lo que ya es un aislante térmico en sí. Esto generalmente se puede traducir en un ahorro energético. Cuando logramos mantener la temperatura interior con mayor facilidad, reducimos el coste de nuestros sistemas de climatización y por tanto el gasto energético mensual.

Aunque este dato te parezca interesante o importante, no se puede elegir un material u otro sólo por ahorrar en la factura de la luz. Hay muchos otros factores que te interesará tener en cuenta.

Aislamiento acústico

Del mismo modo que una ventana de PVC es una buena solución para el aislamiento térmico, el PVC también es una buena solución para mantener el ruido fuera.

Aunque, en este caso, no se trata de un beneficio único de este material, porque a una ventana de aluminio también se le puede instalar un cristal doble o triple que garantice que los ruidos molestos se queden fuera. Además, al romper el puente térmico de una ventana de aluminio, también aumenta en gran medida la capacidad de aislar el ruido que viene de fuera, por lo que en este aspecto las propiedades de ambos materiales son muy similares.

Impacto ecológico

Tal como te hemos comentado antes, el aluminio es un metal totalmente reciclable. Vamos a repasar qué sucede en el caso del PVC. ¿Qué compone este material?

Las siglas que forman su propio nombre corresponden a Polyvinyl Chloride (Policloruro de Vinilo) y nos indican que el PVC corresponde a la familia de los polímeros y que es por tanto un plástico que se obtiene a partir de petróleo y que está formado por sustancias químicas sintéticas.

El PVC es de hecho uno de los plásticos más utilizados en el mundo. Y según varios estudios, también es el más peligroso para nuestra salud porque permite que se filtren toxinas peligrosas, sobre todo cuando se usa en productos del día a día como tuberías, botellas de agua, juguetes, tarjetas de crédito, etc.

Sin embargo, a pesar de que la producción de PVC es muy dañina para el medioambiente, el uso de este material en ventanas implica un menor gasto de energía y esto se traduce en una huella de carbono reducida.

Seguridad

Antes hemos hecho referencia a la resistencia térmica del aluminio y del PVC, y hemos visto que, en su forma natural, el PVC tiene mejores prestaciones. Si nos referimos a la resistencia del material en sí, no en relación a la temperatura sino a la fuerza, el aluminio es hasta 23 veces más resistente que el PVC.

Y precisamente por eso si lo que buscas es una ventana de la máxima seguridad, los instaladores de Windom siempre te recomendarán optar por el aluminio.

En definitiva, no hay un material mejor que el otro si englobamos todas las características y requisitos que deben cumplir. Aunque, ahora que los conoces todos, podrás decidir tú mismo qué es lo que quieres priorizar.

En Windom siempre preferimos trabajar con aluminio precisamente por su baja huella medioambiental, aunque si priorizas otros factores como el coste, probablemente prefieras optar por PVC ya que suele ser la opción más económica.

Y si lo que todavía no ves claro son los beneficios de cambiar las ventanas de tu casa, te dejamos por aquí un artículo que te vendrá de maravilla.

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